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AVIVA-BERLIN.de 11/22/5778 - Beitrag vom 25.10.2012

Helga Simon. La Mujer de la C√°mara
Daniela Rusowsky

La documentalista y periodista Daniela Rusowsky entrevistó a Helga Simon, una verdadera leyenda de la fotografía de socialité (nacida en 1928). En su apartamento en Berlín, conversaron sobre...



... cómo su madre logró salvarla de la muerte en la Alemania nazi y de cómo llegó a documentar en imágenes, la vida y renacer de la comunidad judía de Berlín.

Helga Simon nos abre la puerta con desconfianza, y nos mira por la rendija mientras deja el seguro puesto. Ha escuchado sobre los asaltos a mujeres mayores y tambi√©n sabe demasiado de lo dura que puede ser la vida o de lo f√°cil que puede ser perderla. Una vez que nos reconoce baja la guardia y nos hace pasar sin problemas. Su departamento es amplio y por sus paredes altas, una infinidad de papeles, cajas y √°lbumes de fotos se encumbran por las estanter√≠as hasta el techo. Se mueve con dificultad, su salud se ha deteriorado con rapidez durante el √ļltimo a√Īo y a pesar de una ceguera progresiva, dejar de trabajar no es algo que est√© en sus planes.

Mi marido me acompa√Īa como traductor. Ella nos ofrece asiento, los que debe primero despejar de fotograf√≠as y documentos, mientras los deja sobre una mesa sobre la cual se mezclan fotograf√≠as de distintas √©pocas que ha buscado para mostrarlas como ejemplo de su trabajo. Antes de empezar pone las reglas del juego bien claras: no quiere hablar de religi√≥n ni de su edad. No la oculta, y nos cuenta sin reparos que naci√≥ en 1928, pero no quiere que ese sea un tema de importancia para el art√≠culo. Quiere ser reconocida por sus logros y su talento, no por su longevidad ni sus creencias. Y tiene raz√≥n, porque el m√©rito de Helga Simon no es haber envejecido, sino haber trabajado por su existencia cada d√≠a de su vida.

Naci√≥ en Berl√≠n cuando la ciudad era uno de los rincones m√°s efervescentes del mundo. Hija de una conocida modista alemana de familia protestante, y un h√©roe de guerra de origen jud√≠o, Helga creci√≥ entre culturas sin mayores conflictos. Con la guerra todo cambi√≥ y a pesar de los a√Īos a√ļn le duele la ingratitud con la que su pa√≠s trat√≥ a su padre.

"Mi padre fue deportado a Auschwitz e incluso hab√≠a sido premiado durante la Primera Guerra Mundial. Se enrol√≥ en la guerra voluntariamente. Naci√≥ en 1896 y era a√ļn muy joven y fue herido en el pulm√≥n (‚Ķ) Con el tiempo desarroll√≥ problemas al coraz√≥n y despu√©s tuberculosis. Mi padre era un empleado del Dresdner Bank, pero su salud se deterior√≥ tanto que ya no pod√≠a trabajar. Recuerdo que desde ni√Īa √©l no pod√≠a estar con nosotras porque su enfermedad era contagiosa. Se fue a vivir con sus padres y me acuerdo que cuando lo visitaba siempre estaba tosiendo"



Contin√ļa su relato con firmeza, como si contar su historia le pareciera a√ļn algo incre√≠ble de haber vivido.

"Mi madre ten√≠a dos tiendas de moda en Berl√≠n, una en Kastanienallee 101, frente al Prater, y una tienda de moda en la f√°brica de cerveza Schultheiss, en Sch√∂nhauser Allee 44. Mi madre dise√Ī√≥ ropa e hizo desfiles de moda muy exitosos, mi madre era muy famosa como dise√Īadora de modas y tambi√©n ten√≠a un anuncio publicitario en la estaci√≥n de metro de Danziger Stra√üe, cerca de modas ESK (Else Simon Kastanienallee ). En la gu√≠a telef√≥nica antigua se puede encontrar su tel√©fono de modas ESK", relata con orgullo.

De pronto su semblante cambia nuevamente y renace la impotencia del momento en que la noche de los cristales rotos quebró su vida y la de su madre.

"Mi madre ten√≠a un competidor que le molest√≥ que mi madre tuviera tanto √©xito. El tambi√©n ten√≠a una tienda de moda. Cuando se dio cuenta de que yo soy jud√≠a, en la Kristallnacht dibujaron en la vitrina de mi madre con una pluma de color negro azabache una estrella de David pintada y escribieron "ni√Īo jud√≠o". As√≠ aprend√≠ por qu√© hab√≠a tenido que empacar mis cosas y dejar la escuela. Esa fue la Kristallnacht, cuando yo ten√≠a diez a√Īos de edad."

Los a√Īos siguientes fueron dif√≠ciles. Un d√≠a el director de la escuela p√ļblica ubicada en Eberswalder Strasse entr√≥ a la sala y le pidi√≥ que empacara sus cosas y se fuera. Despu√©s comprendi√≥ que era porque ya no admit√≠an ni√Īos de padres jud√≠os. Su madre busc√≥ para ella una escuela privada donde fue aceptada, pero despu√©s de que una bomba explot√≥ cerca de su edificio, decidi√≥ que era m√°s seguro trasladarse fuera de Berl√≠n. Su madre le consigui√≥ un documento de identidad que no estuviera marcado con la letra "J", y eso les permiti√≥ vivir en relativo anonimato en casa de unos parientes de su madre en Insterburg, en Prusia Oriental.

"La tarjeta de identidad me salv√≥ la vida. Luego vinieron los rusos. (‚Ķ) Cuando la guerra lleg√≥ a su fin, ya ten√≠a 17 a√Īos y mi con mi madre huimos desde Prusia hacia nuestra casa en Berl√≠n. Ella se consigui√≥ un carro con dos caballos, para acarrear las cosas que quer√≠amos salvar. Entre la caravana de refugiados hab√≠a soldados desertores alemanes y los americanos lanzaron bombas a√©reas. Entonces mi madre puso sobre m√≠ a un perro, no pod√≠amos escapar, todo fue de repente todo pas√≥ muy r√°pido. Mi madre se fue a la derecha. Y el perro estaba sobre mi cabeza. Mi madre me dijo "Mi ni√Īa, podr√°s sobrevivir a la guerra ilesa, pero yo no." (‚Ķ) Apenas tuvo tiempo para poner el perro sobre mi cabeza y dispararon. Y una bala alcanz√≥ al perro y cay√≥ muerto sobre mi cabeza y me salv√≥ la vida... Nunca lo voy a olvidar"

Su relato contin√ļa como si lo reviviera con la angustia de no acordarse de los detalles, pero es la angustia y la confusi√≥n la que retorna v√≠vida. No sabe si perdi√≥ la conciencia, s√≥lo que de pronto era de noche y que escuch√≥ voces de soldados alemanes cerca. La llevaron hasta un granero donde hab√≠a animales y personas refugiadas. Ella escondi√≥ su miedo y opt√≥ por ir con ellos para no morir congelada. Hab√≠a perdido a su madre en medio de la confusi√≥n, no sab√≠a si estaba viva o muerta. Los mir√≥ y les dijo:

"Echo de menos a mi madre"...Helga Simon contin√ļa su relato sin pausa, lo cuenta con pasi√≥n. "Luego les describ√≠ lo que llevaba puesto mi madre y luego dos soldados me dijeron que la hab√≠an encontrado, pero que un disparo la lesion√≥ y ni siquiera pod√≠a caminar. Tambi√©n dijeron que se la hab√≠an llevado para curarla"

Lo que fue un alivio, se transformó con los días en un vacío y una interrogante. No supo si finalmente había muerto de esa herida o qué pasó con ella. Helga nunca más volvió a ver a su madre, en su corazón supo entonces que ahora era huérfana.

Despu√©s logr√≥ tomar un tren hasta Demmin donde se dirigi√≥ al departamento de ayuda de invierno. All√≠ una mujer se apiad√≥ de ella, la llev√≥ a su casa y le dio ropas limpias. Cuando el esposo de la mujer lleg√≥ vestido con ropas de oficial Nazi, sinti√≥ pavor, pero tampoco dijo nada. Comi√≥ y se recuper√≥ un poco, para luego escapar. Supo m√°s tarde por un vecino de la zona con quien mantuvo contacto que la pareja tiempo despu√©s se hab√≠a suicidado ahog√°ndose en el lago. Finalmente cuando logr√≥ llegar a Berl√≠n comenz√≥ a trabajar como enfermera y aunque pens√≥ en emigrar de Alemania, no se dieron las cosas. Se resign√≥ a quedarse en Berl√≠n, despu√©s de todo era el lugar donde naci√≥ y a√ļn lo consideraba su hogar.

"Me hab√≠a propuesto que quer√≠a emigrar, eso es correcto. Pero conoc√≠ a dos ni√Īas que viv√≠an aqu√≠ en Berl√≠n, eran todos muy amables conmigo y los padres tambi√©n. Bueno, y entonces me dije a mi misma que Berl√≠n que tambi√©n es mi casa, que nac√≠ aqu√≠ y decid√≠ quedarme en Berl√≠n. Bueno, tambi√©n conoc√≠ a Grueber Provost. Y a su vez Probst y Gr√ľber me han contactado con Galinski. Si ese no hubiera sido el caso, entonces sin duda tambi√©n habr√≠a emigrado."

Fue a trav√©s del departamento de v√≠ctimas del fascismo donde la pusieron en contacto con Heinz Galinski, mucho antes de que √©ste asumiera como presidente de la comunidad jud√≠a. √Čl se propuso ayudarla como si fuera su hija, y fue el principio de una larga y duradera amistad que cambiar√≠a el destino de Helga Simon. Galinski la incentiv√≥ a convertirse hal√°jicamente al juda√≠smo y a iniciarse profesionalmente en la fotograf√≠a, llegando a convertirse en la fot√≥grafa oficial de la Comunidad Jud√≠a de Berl√≠n. Hoy Helga Simon ha sido testigo de la evoluci√≥n de la comunidad desde sus inicios, y su casa guarda el m√°s fidedigno testimonio de esta historia. Su presencia es un pasaporte de entrada a cualquier evento comunitario, ya sea social, educativo, deportivo o religioso. Helga Simon est√° ah√≠ para dejar registro. En su opini√≥n el cambio m√°s significativo de la comunidad ha sido la absorci√≥n de los jud√≠os provenientes del bloque de la ex Uni√≥n Sovi√©tica. De alg√ļn modo este cambio la incomoda, tal vez le recuerda su hu√≠da del ej√©rcito ruso donde perdi√≥ a su madre, o tal vez simplemente es porque ha borrado poco a poco el esp√≠ritu de la comunidad de jud√≠os alemanes con la que se siente m√°s identificada.

"Si voy a un evento escucho que s√≥lo hablan ruso. Ya apenas o√≠mos hablar alem√°n. Para m√≠, personalmente, me entristece que esto ha cambiado mucho. Para aquellos que realmente provienen de Alemania y a√ļn as√≠ han sobrevivido a la guerra, que siempre son cada vez menos, ¬Ņno? El alem√°n apenas se habla, los discursos, por supuesto son en alem√°n, pero casi siempre hay alguien que los traduce al ruso."

Helga necesitaba ganarse la vida, y la fotografía se convirtió para ella en su forma de hacerlo y en su razón de vivir. Además de asumir el rol de fotógrafa de la comunidad judía, principalmente en horario diurno, durante la noche ese convirtió en la fotógrafa oficial del Café Keese en Bismarckstrasse.

"Por cuarenta a√Īos he asistido todas las noches a tomar fotograf√≠as de los clientes. Nunca me ha molestado trabajar de d√≠a y tambi√©n de noche (‚Ķ) Por eso no he tenido ning√ļn hombre, no tengo tiempo (‚Ķ). Por supuesto que hab√≠a hombres interesados en m√≠, pero yo no ten√≠a tiempo (‚Ķ) Estoy casada con mi c√°mara. Ha ella he sido fiel, pero no a los hombres."

Frau Simon tiene un espíritu inquieto y una pasión por fotografiar. Ha hecho frente a cambios tecnológicos en la fotografía con asombrosa facilidad.

"Con la fotografía digital ahora trabajar es mejor que nunca . Porque ahora ya no es necesario usar películas, que cuestan mucho dinero. Los chips incluso se pueden borrar y volver a usar. Todo esto no es tan costoso como antes."

Si bien confiesa que el cambio a la tecnolog√≠a digital no le caus√≥ ning√ļn problema, el uso de computadores no se le ha hecho tan f√°cil "Hay un joven que siempre viene a ayudarme cuando su tiempo lo permite. El sabe sobre el procesamiento de im√°genes y est√° familiarizado con el equipo."

Aunque es abierta a recibir ayuda cuando la necesita, su trabajo ha sido siempre más bien independiente. Durante su carrera capacitó a algunos jóvenes interesados en desarrollar una carrera fotográfica, y tuvo algunos ayudantes en su estudio, pero no en forma permanente. Frau Simon siempre ha disfrutado de su autonomía, y se mueve en el mundo fotografiando la vida de otros, capturando momentos para la posteridad.



No le importa la naturaleza del evento, mientras su misi√≥n sea la de captar el instante adecuado con un click de su c√°mara. Nos le gustan los fot√≥grafos que abusan del obturador. Para ella simplemente hay que saber cu√°ndo disparar, tal vez un h√°bito que le qued√≥ de cuando cuidar el uso de materiales era clave para que su negocio fuera rentable. Se la puede encontrar trabajando con la misma naturalidad en una ceremonia religiosa, un partido de f√ļtbol, o una reuni√≥n de directorio. Para ella no hay diferencia entre retratar a los presidentes de Alemania ‚Äďde hecho los ha retratado a todos- o a las chicas de la Feria Er√≥tica Venus, a la cual atiende anualmente. Al preguntarle a qui√©n le gustar√≠a fotografiar ella no sabe qu√© contestar, porque frente a sus ojos no existen diferencias, todos son seres humanos que posan frente a su lente. Tampoco puede precisar con detalle si alguno de sus trabajos ha sido para ella especialmente gratificante. Si bien no disimula su orgullo de haber fotografiado a pol√≠ticos muy renombrados, recuerda tambi√©n con el mismo orgullo el haber fotografiado a un cuidador de animales del zool√≥gico de quien no recuerda su nombre.

Frau Simon es as√≠, simple, directa, sumida en sus papeles y compromisos que anota y revisa en su agenda como si la cotidianeidad la molestara, o tal vez la complica actual fragilidad de su memoria. Le pedimos que nos gustar√≠a tomarle algunas fotograf√≠as junto a sus retratos de cuando era joven. Se acomoda el pelo ya blanco con el mismo peinado de sus tiempos de juventud, se sienta, gira su cabeza y sonr√≠e chispeante en la misma pose con que ha mirado al obturador much√≠simas veces a lo largo de su vida. Suena el tel√©fono y conversa sin prisa. Despu√©s nos pregunta si la podemos llevar a un evento de Makabi el Domingo porque no tiene nadie quien la ayude y la aflige que ya se comprometi√≥ a asistir. El precio de la soledad se deja sentir, y me doy cuenta por qu√© Helga Simon se aferr√≥ a su c√°mara como una n√°ufrago a una tabla y no se soltar√° de ella hasta el √ļltimo d√≠a de su vida, hasta que la muerte las separe.



Daniela Rusowsky F.

Nac√≠ en Vi√Īa del Mar, Chile, en 1974, donde viv√≠ hasta 1998, me traslad√© a Santiago. Tengo experiencia como productora de televisi√≥n, directora de documentales, consultora en comunicaci√≥n corporativa y periodista. Soy Licenciada en Comunicaci√≥n Social y Master en Antropolog√≠a y Desarrollo. He vivido en Chile, Puerto Rico, Jersey (Islas del Canal, GB). A mediados del a√Īo 2010 mi esposo -de nacionalidad alemana- perdi√≥ sorpresivamente su trabajo y nos vimos forzados a emigrar en busca de nuevas oportunidades. Actualmente estoy radicada en Alemania, donde vivo junto a mi esposo y nuestras dos peque√Īas hijas. En el 2012 obtuve una beca Zur√ľckgeben que me ha permitido producir un documental sobre la cocina jud√≠a en Berl√≠n. Soy una madre a tiempo completo, apasionada por la cocina y me encanta salir a caminar o andar en bicicleta junto a mi familia. He viajado a casi 20 pa√≠ses de 4 continentes. Hablo Espa√Īol e Ingl√©s, y tengo conocimientos de alem√°n y franc√©s.



Daniela Rusowsky F.
Director of Communications
Funk Productions / Nature Heritage
Berlin, Germany
www.natureheritage.org

Copyright Fotos: ©Stephan M Funk





Das Projekt "J√ľdische Frauengeschichte(n) in Berlin - Writing Girls - Journalismus in den Neuen Medien" wurde erm√∂glich durch eine Kooperation der Stiftung ZUR√úCKGEBEN, Stiftung zur F√∂rderung j√ľdischer Frauen in Kunst und Wissenschaft



und der Stiftung Erinnerung, Verantwortung und Zukunft (EVZ)



Weitere Informationen finden Sie unter:

www.stiftung-zurueckgeben.de

www.stiftung-evz.de


Jüdisches Leben > Writing Girls Beitrag vom 25.10.2012 AVIVA-Redaktion 





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